
Daniel Herrera, un ingeniero industrial de 35 años, trabajó hasta hace poco tiempo para una entidad bancaria en la que realizaba labores operativas, en su mayoría de redacción de textos. Sin embargo, la eficacia de su labor no era la esperada a causa de una parálisis cerebral que le impedía escribir con mayor rapidez, hecho que lo obligó a buscar otros horizontes profesionales.
En esa búsqueda de nuevas oportunidades, Daniel inició un emprendimiento como conferencista motivacional en el que cuenta su historia de vida y de superación. Herrera no se fijó en sus dificultades para hablar como un obstáculo, ya que se apoyó en una presentación de Power Point, con textos, sonidos e imágenes, para que sus espectadores pudieran entenderlo. “Esto representa un ajuste razonable que me ayuda a suplir mis necesidades”, afirmó.
El caso de Daniel, así como el de otros colombianos con discapacidad, fueron la base para la realización del II Foro Distrital de Inclusión Laboral, Ajustes Razonables para la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, en el cual se abordó la necesidad de implementar modificaciones y adecuaciones en los espacios de trabajo para que las personas con discapacidad puedan llevar a cabo sus labores en igualdad de condiciones a sus compañeros.
“A las personas con discapacidad se les debe preguntar qué necesitan. Si vemos el caso de Daniel, él pudo aportarle a su organización como ingeniero industrial, pero lo pusieron en un cargo diferente a sus capacidades. Por eso, es tan importante explicar a las empresas los pasos para ser incluyentes, para que se adecúen y tengan los equipos necesarios para que las personas con discapacidad puedan realizar sus labores”, expreso la directora de la Red Empleo con Apoyo, Catalina Salazar Troconis, una de las conferencistas invitadas al foro.
Estas adaptaciones, denominadas ‘ajustes razonables’, comprenden medidas como la implementación de puestos de trabajo amplios para no restringir la movilidad, facilidad para acceder a zonas comunes como el baño o la cocina; brindar el apoyo de un intérprete en el caso de personas con discapacidad auditiva, formar a los compañeros en lengua de señas y usar material audiovisual con subtítulos.
Adicionalmente, se pueden establecer otros ajustes como el uso de software especial para leer pantallas, herramientas de escritura en braille, contar con señales auditivas, usar convertidores de texto a audio y permitir mayor flexibilidad para el ejercicio de las funciones y buscar apoyo de compañeros, “porque el solo hecho de contratar no es incluir; se deben garantizar los ajustes razonables”, sostuvo, a su vez, Alejandra León Rodríguez, directora del programa Pacto de Productividad, la segunda conferencista nacional del foro.
Uno de los obstáculos para una inclusión más efectiva es que “vivimos en una sociedad que cree que las personas con discapacidad no pueden trabajar igual que el resto y esto afecta la percepción de los empresarios”, señaló el conferencista español Stefan Trommel, de la Organización Internacional del Trabajo, quien hizo énfasis en que se debe “trabajar en un empresariado que conozca del término ajustes razonables”.
En el encuentro se insistió en que estos ajustes razonables no implican una alta inversión económica, como lo indicó Yaneth Arango, coordinadora de la Secretaría Técnica de Discapacidad, que hace parte del Sistema Distrital que regula todas las acciones que se realizan a favor de las personas con discapacidad en Bogotá. “En el Distrito, por ejemplo, hemos promovido la implementación de ajustes razonables para facilitar a las personas con discapacidad la presentación de exámenes de méritos para ingresar a las entidades públicas”.
Con el fin de evidenciar los beneficios de la inclusión laboral y la facilidad con que se pueden adoptar los ajustes razonables requeridos, durante el foro se dieron a conocer los casos de empresas como Sierra Nevada, cadena de restaurantes de comidas rápidas, la caja de compensación familiar Compensar y Adidas Colombia.