
Bogotá D. C. 20 de diciembre de 2021. Tras cumplir con todo el trámite legal correspondiente y ante la impostergable necesidad de actualizar el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá (POT) a criterios coherentes con la realidad de la ciudad y del planeta, la alcaldesa Claudia López, en uso de sus facultades constitucionales y legales, decretó el POT Bogotá Reverdece 2022-2035.
El anterior Plan de Ordenamiento Territorial se encontraba vencido desde el 31 de diciembre de 2015, razón por la cual las dos administraciones anteriores intentaron su modificación excepcional y su revisión general, respectivamente, sin éxito; en efecto, en ambos casos el Concejo Distrital votó negativamente su adopción, manteniendo vigentes los conflictos que persisten desde el año 2000 en relación con la Reserva Thomas Van der Hammen, la relación del espacio urbano con los cerros orientales y el río Bogotá, los recurrentes cambios en el trazado y la programación de los corredores de transporte masivo, el endurecimiento de los humedales y el uso de la expropiación en los procesos de renovación urbana, entre otros.
Entre tanto, pesaron sobre Bogotá tres contingencias que hacían de la adopción de un nuevo POT un asunto inaplazable. La primera, de carácter judicial, exigía al Distrito modificar su Plan de Ordenamiento para conformarlo con las disposiciones del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica del Río Bogotá adoptado por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). Las otras dos, relacionadas con nuestra supervivencia, exigían una respuesta, con sentido de urgencia, para corregir el rumbo de una ciudad que nos dejó ver sus límites en 2020 y 2021, en un planeta en vilo por los efectos del cambio climático y en medio de un desastre económico y social que nos deja la pandemia de covid-19.
Entregarle un nuevo POT a Bogotá era, además de una obligación administrativa, una exigencia ética que esta administración distrital asumió con enorme responsabilidad y esfuerzo. Es así como, a partir de insumos de las dos administraciones anteriores y de los resultados del último censo, cuyos resultados se conocieron plenamente en 2020, al mismo tiempo que iniciaba la emergencia provocada por el covid-19 —con sus impactos sanitarios, económicos y migratorios—, la Secretaría Distrital de Planeación inició, por tercera vez en una década, las etapas que debe seguir el trámite de revisión general del Plan de Ordenamiento Territorial, iterando entre formulación técnica y participación democrática en cada una de estas.
A pesar de las restricciones de pandemia, la evaluación, el diagnóstico y la formulación del POT registraron la cifra más alta de participación en procesos de este tipo, al recoger aportes de cerca de 31 mil ciudadanas y ciudadanos como representantes de las comunidades, poblaciones, gremios y asociaciones más diversas, superando en un 9% y 33%, respectivamente, los procesos de los dos proyectos de POT que se adelantaron en 2019 y 2013.
Durante la fase de formulación, cerca del 96% de los aportes hechos por la ciudadanía relacionados con el POT fueron incorporados a la propuesta, concretando así el mandato constitucional y legal de fortalecimiento de la democracia participativa en todos los procesos de toma de decisiones públicas. Además, se acogieron observaciones emitidas por las autoridades ambientales y el Consejo Territorial de Planeación Distrital, las cuales quedaron incluidas en la propuesta de Revisión General radicada ante el Concejo Distrital el 10 de septiembre de 2021.
Habiéndose cumplido cada uno de los trámites previstos en las Leyes 388 de 1997 y 810 de 2003, y en el Decreto Único Reglamentario 1077 de 2015, modificado por el Decreto Nacional 1232 de 2020 para la expedición de la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial, su aprobación correspondía en primera instancia al Concejo de Bogotá, organismo constitucionalmente facultado para reglamentar los usos del suelo. No obstante, vencido el plazo de 90 días que la ley le concedió, el Concejo Distrital no tomó decisión alguna, facultando así a la alcaldesa Claudia López para adoptarlo por Decreto.
Con el POT Bogotá Reverdece 2022-2035, Bogotá se da las herramientas para adaptarse al cambio climático y pagar, en lo que le corresponde, la deuda ambiental que ha acumulado después de tantos años de crecimiento predatorio y de endurecimiento.
Ampliamos la Estructura Ecológica Principal en 30%, protegiendo las zonas de amortiguación para mejorar las funciones protectoras de los ecosistemas y, en particular:
Así mismo, pasamos de endurecer a reverdecer el territorio, promoviendo la gestión integral del recurso hídrico y haciendo visible la naturaleza en la ciudad:
Con el POT Bogotá Reverdece 2022-2035, Bogotá se da las normas que le permitirán saldar la enorme deuda social generada por profundas inequidades en el acceso a los servicios y beneficios de la ciudad para los hogares más vulnerables y en especial con las mujeres, los jóvenes, las niñas, los niños, las personas mayores y las personas en condición de discapacidad. En efecto, el POT Bogotá Reverdece 2022- 2035 busca responder a múltiples desafíos, entre ellos el desafío de la solidaridad (Art. 2), buscando hacer de Bogotá una ciudad cuidadora, resolviendo los desequilibrios en las posibilidades que ofrecen los diversos territorios de la ciudad para el acceso a viviendas y empleos dignos, y el disfrute democrático, igualitario y con calidad de las infraestructuras de servicios, equipamientos y espacios públicos que dan soporte al desarrollo equilibrado del territorio. Esto se traduce en uno de los 7 objetivos del POT (art.5) -Reducir los desequilibrios y desigualdades para un territorio más solidario y cuidador- a través del cual el Distrito Capital busca corregir la inequidad en el acceso a los servicios públicos y sociales de la ciudad y avanzar hacia la convergencia de la calidad de vida en los diversos territorios que lo conforman:
Con el POT Bogotá Reverdece 2022-2035, Bogotá da un salto hacia el futuro, incorporando todas las buenas prácticas de ordenamiento y urbanismo del siglo XXI. Pasamos de consumir sin moderación recursos no renovables, a proteger todas las formas de vida economizándolos, reciclándolos y reutilizándolos, haciendo de Bogotá un territorio inteligente:
Con el POT Bogotá Reverdece 2022-2035, pasamos de la ciudad de nadie, a construir juntos el hogar de todos, en las diversas ruralidades, y en las 30 Unidades de Planeamiento Local llamadas a convertirse, de la mano de la ciudadanía, en las 30 ciudades bogotanas donde todos podremos vivir a 30 minutos de todo aquello que necesitamos en la cotidianidad, en una ciudad reverdecida, embellecida, y en paz:
¿Importa su nombre? Sí, pero el que les hemos dado es indicativo y podrá ser definido en el proceso participativo de formulación de cada una de las UPL que se llevará a cabo a partir de enero del 2022.
¿Serán efectivas las nuevas localidades pasado mañana? No, serán localidades el 1 de enero de 2028, para lo cual los bogotanos elegirán sus ediles en las elecciones locales de 2027. El próximo gobierno distrital tendrá que presentar un proyecto de Acuerdo al Concejo, definiendo los contornos de su organización administrativa, y prever la creación de las nuevas centralidades administrativas que les corresponden.
¿Y la dimensión regional?
Acorde con la importancia relativa de Bogotá en su contexto metropolitano, el POT Bogotá Reverdece 2022-2035 reconoce que existen relaciones funcionales entre Bogotá y sus municipios vecinos y de cuya gestión intermunicipal adecuada dependen la sostenibilidad ambiental, la integración del patrimonio, la competitividad y eficiencia económica y el bienestar de la población, promoviendo una región desconcentrada, sostenible y equitativa, y aportando al Modelo Regional con decisiones que se concretan en su jurisdicción administrativa, encaminadas a:
a. Dar ejemplo de la importancia de cuidar el paisaje natural y agrícola sabanero, tanto como sea posible, por razones de bienestar, de autonomía alimentaria, y de capacidad de resiliencia climática, y reconocimiento de su valor patrimonial, no abriendo a la urbanización la zona rural del norte e impulsando de manera decidida la consolidación de una reserva forestal de excepcional magnitud en medio de una aglomeración urbana, que es la Reserva Thomas Van der Hammen
b. Garantizar conectores ecosistémicos entre los elementos de la Estructura Ecológica Principal en Bogotá, que permitan disfrutar los atributos de funcionalidad, continuidad e integralidad ecosistémica supramunicipal y aportar en la propuesta de Estructura Ecológica Regional como base de un modelo de ocupación territorial que asegure la oferta de bienes y servicios ambientales, atendiendo a las posibilidades y limitaciones biofísicas y socioeconómicas del territorio.
c. Ejecutar sin demora la construcción de los sistemas maestros de colectores, interceptores y plantas de descontaminación de aguas residuales domésticas del Distrito (ampliación PTAR Salitre, estación elevadora, PTAR Canoas), que permitan recuperar la calidad de las fuentes receptoras y especialmente del Río Bogotá.
d. Organizar las formas de relación entre el espacio construido de Bogotá y el Río Bogotá, que garanticen la posibilidad del Río, en su tramo bogotano, de convertirse de nuevo en un símbolo de identidad y un elemento integrador del conjunto de municipios que lo bordean y, en particular, de las formas de relación de Bogotá con Chía, Cota, Funza y Mosquera.
e. Reconocer e implementar la zonificación del POMCA del Río Bogotá adoptada por la Autoridad Ambiental Regional y demás determinantes ambientales de superior jerarquía en el territorio del Distrito.
f. Reconocer y cualificar los elementos patrimoniales que configuran la identidad del territorio como determinantes para el ordenamiento, en donde la estructura ecológica se constituye en el Patrimonio Natural que soporta las manifestaciones del Patrimonio Cultural material e inmaterial, las cuales, en los bordes urbano-rurales, se constituyen en elementos de integración regional, como los senderos ancestrales o caminos históricos, los parques de borde y los nodos de equipamientos rurales.
g. Completar y fortalecer los corredores de integración regional (Carrera 7, Autopista Norte, Avenida Suba-Cota, Calle 80, Calle 63, Calle 13, ALO Sur y Centro, Autopista Sur y Salida al Llano) y mejorar las entradas de Bogotá, en términos de funcionalidad, de imagen de ciudad y, en aquellas que se encuentran sobre el Río Bogotá, restituyendo la presencia del Río en dichas entradas.
h. Organizar las modalidades de inserción urbana del Regiotram del Norte y de Occidente en el tejido urbano de Bogotá y aprovechar las oportunidades de revitalización urbana y productiva de las áreas de la ciudad que el Regiotram tiene la aptitud de transformar.
i. Facilitar la ampliación del sistema de transporte de alta y media capacidad en la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, como estrategia de desarrollo regional orientado por el transporte limpio y multimodal, activando oportunidades de consolidación de los territorios de Chía, Cota y Soacha que quedarán servidos e integrados en esta red consolidada de transporte férreo regional y que tienen la potencialidad de generar un aproximado de 400.000 nuevas unidades de vivienda, habilitar suelo para actividades económicas y nuevas oportunidades para potenciar el desarrollo agrícola de la zona rural de Mosquera.
j. Llevar cables hasta Soacha, como estrategia de integración de la demanda, muy alta, de transporte en dicho municipio, en la red de transporte de alta de capacidad de Bogotá, con el menor impacto ambiental.
k. Conectar a los bogotanos con una de sus principales fuentes de agua en la Calera – San Rafael- a través de un cable con especial aptitud turística y recreativa, y a los calerunos con Bogotá, disminuyendo la presión de tráfico que tiene la vía Bogotá-La Calera.
l. Ordenar el funcionamiento logístico regional, a través del Anillo Logístico de Occidente, que se consolida a través de dos Actuaciones Urbanas Estratégicas que buscan potenciar el funcionamiento aeroportuario y sus actividades logísticas conexas, y consolidando el circuito de infraestructura para el transporte de carga que conforman la ALO, la 63 extendida hasta el Río Bogotá, la 80 con puentes ampliados sobre el río, la 13 ampliada y consolidada como corredor de alta capacidad de transporte y la Avenida Boyacá, que conecta este anillo logístico con el norte y el sur del Distrito Capital.
m. Trazar la perimetral del Sur en territorio bogotano, permitiendo desviar la carga que no tiene como destino el Distrito Capital para su circulación por fuera del territorio urbano de Bogotá.
n. Conectar los grandes servicios metropolitanos que Bogotá ofrece en su ámbito regional, a la red estructurante de transporte férreo de alta capacidad y facilitando así su accesibilidad en la escala regional y por lo tanto su uso por todos los ciudadanos de la región.
o. Programar los Complejos de Intercambio Modal para hacer más cómoda y eficiente la integración física, operacional y tarifaria de los distintos modos de transporte regional y urbano, a donde confluyen los habitantes que conmutan frecuente o esporádicamente entre el Distrito y los municipios circunvecinos.
p. Promover la desconcentración del sistema de abastecimiento alimentario, por fuera de Bogotá.
q. Promover el reverdecimiento y la renaturalización del suelo urbano bogotano y fomentar una estrategia de restauración de la biodiversidad en su suelo rural, disminuyendo así la huella de carbono que Bogotá genera en su entorno regional.
r. Promover el fortalecimiento del Sistema de Servicios Públicos, con perspectiva de satisfacer la demanda regional en términos de abastecimiento de agua potable, energía, telecomunicaciones, y de organizar un mejor modelo de gestión de los residuos sólidos entre municipios.
Más allá de estas decisiones que se juegan en territorio bogotano, el POT Bogotá Reverdece 2022-2035 considera la Sabana de Bogotá como un mercado interrelacionado de viviendas, empleos, equipamientos y servicios, en el que los municipios vecinos tienen —y tendrán—, cada vez más, un rol determinante en garantizar los equilibrios territoriales regionales, contrarrestando la segregación socioeconómica y funcional que Bogotá intenta revertir en su territorio y que tiende a reproducirse más allá de sus límites administrativos.
A este mercado regional, Bogotá Reverdece 2022-2035 aporta con un potencial normativo de, por lo menos, 1.5 millones de viviendas, y se ha estimado que, de ejecutar las inversiones públicas como se encuentran programadas, podrían generarse más de un millón de empleos durante la vigencia del Plan, incrementando en más de 2.93 puntos porcentuales el crecimiento anual del Producto Interno Bruto de la ciudad. Pero no depende únicamente de las inversiones públicas conseguirlo, y por lo tanto no es dable suponer que se vaya a concretar todo el potencial normativo del POT, tanto en empleos como en viviendas. En cualquier caso, el POT facilita el desarrollo de proyectos inmobiliarios por licenciamiento directo y, con la participación del Distrito en la gestión social y predial, es posible considerar un aumento del ritmo de producción de viviendas y por lo tanto también de metros cuadrados disponibles para usos económicos, si las condiciones macroeconómicas lo permiten.
¿Qué sigue?
Expedir el POT es apenas el primer paso. Concretarlo, es el reto que tenemos por delante, de la mano de la ciudadanía y de todas las fuerzas vivas del territorio. Por eso se requiere, en orden de prioridad: