
El nombre de Luis Pacheco fue tendencia en las redes sociales y se hizo famoso por ser el primer bogotano en recibir el pago por servicios ambientales que entrega la Alcaldía Mayor de Bogotá para quienes protejan el medioambiente en la ciudad. Por parte de la Alcaldía local de Usme recibió el apoyo de 1.680.000 pesos por hectárea conservada.
Este incentivo que hace parte del Plan Distrital de Desarrollo Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para Bogotá busca promover en los propietarios, poseedores y ocupantes de predios ubicados en áreas y ecosistemas estratégicos, la reconversión de sus actividades productivas para contribuir a la restauración y mantenimiento de áreas de especial importancia ecosistémica.
Los primeros lugares de conservación medioambiental en Bogotá están en tres predios de la localidad de Usme y suman 164 hectáreas que son fundamentales para el abastecimiento de los acueductos veredales, la protección de los ecosistemas presentes de páramo, subpáramo y bosque andino, y la conectividad con el Parque Natural Nacional de Sumapaz.
Uno de ellos es precisamente el de don Luis, un campesino de 69 años, oriundo de la vereda Curubital, quien se levanta todos los días a las tres de la mañana para cumplir con su rutina del campo. “No ha sido fácil cambiarle el ‘chip’ a la gente que conoce para “ser más agradecidos con la tierra que nos está dando todo” afirma mientras recorre su finca Piedra Grande, ubicada muy cerca de la zona de páramo.
“La gente tenía la costumbre de prenderle candela al páramo para que creciera más pasto para el ganado o para demarcar los caminos, incluso hace mucho tiempo atrás se hacía entre cultivo y cultivo, y fue desde ahí que empezamos a trabajar por lo menos con la gente de la vereda para que cambiáramos esa costumbre y entendiéramos que había que proteger este ecosistema que es de todos”, dice este amante por la naturaleza.
Promover la siembra de árboles nativos para construir cercas vivas es su bandera, Luis está convencido de que “hay que cuidar la fauna, hay que cuidar la flora, todo lo que le pertenece al páramo, las quebradas no serán eternas si abusamos de ellas, tenemos que darle su espacio a la naturaleza y no acaparar todo con los cultivos porque desgastamos la tierra y cada vez será más difícil obtener y llevar un sustento para nuestras familias”.
“El pino y el eucalipto son muy bonitos, son buenos para leña para cerca y hasta huelen rico; pero resecan la tierra, por eso nosotros impulsamos la siembra de alisos, chaques, los chilcos, las uvas camaronas; que son especies de esta región que ayudan a que la tierra respire. No hay que olvidar dónde estamos parados, esto es un ecosistema muy delicado que debemos conservar”, explica Luis sobre los árboles que siembra.
Su lema es “producir conservando” y dice que no ha sido fácil la tarea, puesto que hay costumbres y creencias muy arraigadas entre la comunidad. “Yo soy nacido y criado en Usme, llevo más de 20 años en la lucha por reforestar esta tierra y aunque la gente al comienzo no creía en esta apuesta, poco a poco se han ido uniendo y entre todos estamos cuidando esta hermosa tierra que nos ha visto crecer y solo quiere que le devolvamos algo de lo mucho que nos ha dado”, dice Luis.
El Distrito seguirá aplicando los acuerdos y registros del pago por servicios ambientales como una herramienta para fortalecer el desarrollo rural sostenible en la ciudad.