
Paradójicamente, el grave accidente que Johnatan Estiven Celis Ávila sufrió hace año y medio, el cual le dejó su brazo izquierdo inmóvil y una afectación en su cadera, fue la puerta para ingresar a una nueva forma de vivir, lejos de los vicios que le acompañaban por sus correrías en las lomas del barrio Santa Cecilia Alta. Hoy, él hace parte del grupo de ‘Parceros’ de Usaquén que construye una ciudad más amable para la comunidad y sueña con un mejor futuro para su familia.
Celis, a sus 20 años encontró en ‘Parceros Cuidando Bogotá’ la mejor opción para salir adelante, aportarle a la ciudad y percibir ingresos para ayudar en la manutención de su familia, conformada por su mamá y dos hermanos menores.
“Entré a ‘Parceros’ hace seis meses. Lo conocí por medio de unas convocatorias que hicieron en Servitá; me inscribí y a los 20 días me llamaron para que me presentara. Ya terminé mi tiempo de trabajo, hace pocos días fue el cierre”, relató este joven, quien durante su servicio en el programa ayudó a construir huertas, pintar parques, sembrar plantas y “lo que más me gustó es que hablábamos con la comunidad para conocer sus inquietudes y enseñarles a reutilizar las cosas, a ser más ordenados”, aseguró.
“Yo no me dejé ganar de las drogas. Ahora quiero meterme en varias cosas, ser partícipe, dar mi ejemplo a muchos compañeros; también estoy ayudando a los muchachos con los que antes andaba. Dando consejos y apoyo la persona cambia”, afirmó.
Por ahora, Johnatan va paso a paso. Su primer proyecto es terminar de cursar el último año de bachillerato para poder vincularse a la universidad, a través de las oportunidades que le brinda el Distrito con programas como ‘Jóvenes a la U’ y ‘Reto U’ y continuar el curso de belleza que adelanta actualmente. También está pendiente de que el doctor a cargo de su caso le confirme si se puede realizar una nueva cirugía para recuperar parte de la movilidad en su brazo.
El joven ‘Parcero’ expresa también que, en el futuro, quiere seguir alejado de los conflictos que se presentan en su comunidad, estar pendiente de que a su mamá y a sus hermanos no les falte nada y que ellos continúen estudiando con dedicación sus últimos años de bachillerato. Y estudiar psicología, una carrera que cree que puede ejercer a pesar del problema en su brazo. “Me gustaría terminar siendo psicólogo de un colegio porque ahí es donde empieza todo; uno les puede hablar a los jóvenes para que no sufran malas consecuencias después”, concluyó.