

Dentro de las cosas que nunca ha hecho o haría Daniel Mauricio García, está esconderse. Recuerda, bajo un aura de tranquilidad, que desde siempre supo que era una persona diversa. Una realidad dura de entender para su familia, pero que con el tiempo se fue trasformando. Pese a las situaciones difíciles que le ha tocado vivir, se armó un espacio a la medida de sus gustos en los corazones de la gente que lo rodea y en el campo laboral.
Actualmente, brinda apoyo a la Ruta para la Garantía de Derechos de las Personas de los sectores LGBTI, en la dirección de Derechos Humanos de la Secretaría Distrital de Gobierno. Además, es activista de temas relacionados con los derechos sexuales y reproductivos, y trabaja, junto a su esposo, para reducir los índices de estigma y discriminación hacia las personas con VIH. Pese a que es un hombre reconciliado con su estatus serológico, a su yo de hace 19 años le diría ‘usa condón’.
Foto: Juan Pablo León / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

Cuando a Viviana Montaña le preguntan cuál es su orientación sexual, responde firmemente que es Viviana y punto. Con el discurso que fluye tras una sonrisa, explica que todos y todas somos diversos sexualmente, con distintas formas de expresar las feminidades, masculinidades, no binarismos o tránsitos en el género. Ni a ella, ni a sus risos dorados, los que una vez cortó en señal de protesta contra las imposiciones, les gustan las categorías estáticas. Las maneras de sentir y de reconocer el mundo desde la sexualidad son diversas, por eso, no quiere tener restricciones en el amor.
Su familia piensa que es una persona maravillosa, ¡y en verdad lo es! En su trabajo se encarga de hacer fácil lo que parece difícil; que las personas puedan leer los Derechos Humanos, no como un discurso académico y lejano, sino como una práctica de vida y desde un escenario de garantías. Se siente a gusto siendo parte del Equipo Gobierno, y espera, que la estrategia de ambientes laborales amorosos, diversos e inclusivos, en la que también ha trabajado, no tenga punto final.
Foto: Alejandra Parra / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

Si tenían sospechas sobre la orientación sexual de Julián David Pérez Ríos, ahora pueden confirmarlo. Y es que durante los trece años que ha sido parte del equipo Gobierno, él no se había atrevido a hablar del tema, mucho menos cuando su jefe y compañeros de trabajo le insistían que participara en ´Solos y Solas´, el “Tinder” institucional de la época.
Julián, ha tenido grandes logros en el ámbito profesional, todo lo ha conseguido por mérito y con esfuerzo. Actualmente, hace parte del grupo de Gestión del Desarrollo Local en el equipo de planeación de la Alcaldía Local de Mártires. En cuestiones del amor, como él mismo lo afirma, ‘se encuentra en el mercado de lo usado’, y aunque por miedo a las agresiones, no se atrevería a caminar por la calle agarrado de la mano de otro hombre, sí espera conseguir a alguien que acompañe sus pasos.
Si se hiciera una nueva versión con enfoque diverso de ‘Solos, solas y soles’, no descartaría la posibilidad de participar.
Foto: Juan Pablo León / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

Tatiana Piñeros lo único que ha hecho es trabajar, y de la forma como todos deberíamos hacerlo, con disciplina, pasión y responsabilidad. Considera no haber inventado una fórmula mágica para destacarse como una mujer trans. Sin embargo, teniendo en cuenta que, durante muchos años para las personas diversas, la alternativa ante la discriminación era la huida, es meritorio el haber seguido transitando por el camino que decidió recorrer.
‘La jaula de las locas’, recuerda que así le llamaban a la Subdirección LGBTI en Integración Social, entidad en la que laboró como Directora Corporativa, y que en ese entonces tenía serios problemas frente al respeto por la diversidad sexual. Sin embargo, así como en la obra del dramaturgo francés Jean Poiret, de la que seguramente tomaron el apodo sin saberlo, el buen desempeño laboral de las personas con experiencia de vida trans fue un gran canto a la libertad individual y colectiva.
Tatiana, hace tres años está vinculada al equipo Gobierno y actualmente es la Alcaldesa Local de Ciudad Bolívar. También es la mamá de Jack, su animal de compañía, y una mujer que llega a realizar su trabajo sin prevenciones, que entiende que la gente a veces no sabe cómo interactuar con una mujer trans y no se ofende por ello; educa con el ejemplo del buen trato.
Foto: Juan Pablo León / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

Las relaciones son poderosas, y la conexión que Alejandra Parra tiene con su cámara es algo sorprendente. Ella se considera una persona normal, aunque no es normal ver arte en la cotidianidad que ofrece Bogotá en cada esquina. Esta chilena, que por lo general se mueve en bici, la que siempre habla con sarcasmo, la autora de su propio retrato no ha tenido mayor drama con su sexualidad, considera que es más difícil ser mujer que ser diversa.
En las relaciones heterosexuales no sintió las famosas mariposas en el estómago de las que todo el mundo habla, y cuando estaba en esa encrucijada, su madre dijo las palabras que la empoderaron y le dieron la tranquilidad de andar por la vida de la manera cómo ha decidido vivirla: “Si usted es feliz, yo soy feliz”.
Vive tranquila y feliz, o por lo menos eso creemos. Demuestra su talento cómo videografa en la Oficina Asesora de Comunicaciones en nivel central, y en las fotos que toma por ahí a diario, que al final del día, son obras de arte.
Foto: Alejandra Parra / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

Podríamos pensar, erróneamente, que a Lennis Escorcia por ser una “pelada de ahora” no le ha tocado tan duro. Pero pese a que generaciones anteriores han abierto camino hacia el reconocimiento y el respeto de las personas diversas, aún falta mucho por recorrer, sobre todo, cuando la familia actúa por momentos como el mayor verdugo.
Ella no tuvo la oportunidad de ‘salir del closet’ por cuenta propia, la sacaron abruptamente y el jalonazo se lo dio una tía que, gracias a una publicación que Lennis compartió en Facebook sobre la comunidad LGTBI, sacó sus propias conclusiones.
En pandemia se refugió en la virtualidad. Hizo su primer ‘Tik tok’ y se dio cuenta que de esa manera se le facilitaba comunicarse y conectar con las personas. Esa pequeña decisión se convirtió en una bola de nieve a la que solo se le iban sumando cosas buenas. Hoy, además de ser una reconocida ‘Tik Toker’ a la que le piden fotos en la calle, gestiona el marketing y las redes sociales de la Dirección para la Convivencia y Diálogo Social.
Foto: Andres Moyano / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

Orgulloso al 110%, así se siente Alejandro Michells de lo que es hoy en día, una persona diversa que trabaja para que todo aquel que esté por fuera de los estándares heteronormativos, pueda tener la suerte de la que él ha gozado. Aunque nunca ha sido discriminado por otras personas y su familia fue un escenario de protección, no desconoce las realidades ajenas, por eso promueve la apropiación cultural hacia la inclusión.
Este activista, caballeroso, galante y de personalidad arrolladora, que desde hace dos años es parte del equipo Gobierno trabajando en la estrategia de la Casa Refugio, considera que en el proceso de aceptación personal, el que a él le toco vivir con acompañamiento psicológico porque le costaba aceptarse a si mismo, es importante que las familias pierdan el miedo de ser señaladas por tener en su seno una persona diversa; para él las familias también deben salir del closet.
Foto: Alejandra Parra / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno

‘La vida puede ser muy corta’, y aunque este refrán sea un cliché que nos sabemos a la perfección, no está de más completarlo con el ‘hay que aprovecharla’. Eso hizo Marianne Ortiz después de perder a su esposo, decidió buscar la manera de sentirse a gusto con cómo se veía y seguir su vida con la convicción de que, por miedo, no iba a dejar de ser feliz. Se lanzó sin paracaídas a un cambio del que no pensó en las posibles consecuencias, sino después de que ya estaba hecho. Por suerte, el aterrizaje estuvo suave, llegó a espacios laborales incluyentes, volvió a encontrar el amor y se siente a gusto con lo que ve reflejado en el espejo.
Marianne hace parte del equipo de Diálogo Social, y en las protestas a las que ha asistido como gestora de la línea de protesta, hasta el momento no ha recibido insultos homofóbicos, lo que puede indicar que en Bogotá existe un mayor grado de aceptación y respeto por las personas con experiencia de vida trans, o que simplemente, y para gusto de ella, ha pasado desapercibida.
Foto: Alejandro Hernández / Equipo audiovisual Secretaría de Gobierno
