Ir a Contenido
Logo Bogotá para todos

SECRETARÍA DISTRITAL DE GOBIERNO

Alcaldía Mayor de Bogotá D.C.

Usted está aquí

El deportista y dirigente con discapacidad que venció la discriminación y las drogas

Jueves, Abril 21, 2022
El deportista y dirigente con discapacidad que venció la discriminación y las drogas

A sus 15 años, mientras jugaba un partido de tenis de mesa, Jairo Andrés Zapata no soportó las burlas de uno de los espectadores a causa de su discapacidad auditiva, las cuales encontraron eco en otros asistentes. Él no podía escucharlos, pero fue suficiente con leer sus labios para darse cuenta de que era el centro de las bromas en ese torneo. Decidió retirarse del campeonato y de la actividad deportiva, sin prever que estaba por iniciar un camino que lo conduciría por las sombras del consumo de drogas y la violencia juvenil.

“Me inicié muy joven en el tenis de mesa con mi hermano menor, gracias a que nuestros padres tenían un negocio de ping pong en un conjunto donde vivíamos y a que ellos nos vincularon a la liga de este deporte”, narra Jairo, quien hoy a sus 36 años lidera la Liga de Sordos de Bogotá, organización deportiva que fue una de las 17 galardonadas en la Gala de exaltación de personas con discapacidad, cuidadoras, cuidadores, sus familias y colectivos sociales 2021.

Tuve muchas dificultades, inconformismo y, sobre todo, era muy tímido. Vivía en un mundo diferente y no lo entendía en su momento”. Esto hizo que no fuera tan efectivo en el colegio como lo era con su servicio a la hora de jugar. “El estudio no era mi fuerte: en mi último año de primaria estaba perdiendo todas las materias. Cuando logré pasar a bachillerato, perdí sexto y luego octavo grado dos veces”, afirma.

Después del doloroso episodio de discriminación que lo hizo dejar el deporte temporalmente, Zapata se unió a una agrupación juvenil que tuvo muchas confrontaciones con muchachos de bandas rivales y en la que probó sustancias psicoactivas; eso sí, aclara, su mentalidad pacifista nunca se inclinó por resolver las diferencias a los golpes. Cansado de esta situación, se retiró.

En 2010, ya con 24 años, regresó al deporte paralímpico. “Desde entonces he sido campeón de Colombia, Suramericano y participé en las Sordolimpiadas de Turquía 2017; además, fui varias veces preselección nacional. Entre 2010 y 2019 obtuve 4 medallas oro ganadas en torneos con personas con discapacidad y también en torneos convencionales”, señala el deportista.

Por el lado de los estudios, el haber realizado un curso de administración deportiva le sirvió para acreditarse como candidato a la presidencia de la Liga de Sordos de Bogotá, Lisorbog, la cual obtuvo en 2018 y en donde cumple en este momento su segundo periodo.

Esta entidad, en la que Jairo cumple su rol como presidente cuando no está dedicado a su trabajo como conductor de una plataforma de transporte, “es una entidad sin ánimo de lucro que funciona desde 1997 y que busca de darles la oportunidad a los deportistas de la comunidad sorda, que tengan talento o resultados deportivos destacados, de que obtengan un apoyo económico del IDRD en alguno de sus programas”, afirma. Cabe resaltar que Lisorbog promueve la práctica del atletismo, baloncesto, ciclismo, bolos, fútbol de campo y de salón, ajedrez, natación y, por supuesto, tenis de mesa, y ha obtenido el primer lugar de los Juegos Paranacionales en 2012 y 2015, así como un destacado segundo lugar en 2019.

Además de los éxitos deportivos, el paso de Jairo por la Liga le ha dejado el reconocimiento como una de las iniciativas ganadoras de la Gala de exaltación de personas con discapacidad del año anterior, en la categoría Inclusión en procesos deportivos y recreativos, así como muchos proyectos encaminados a mejorar la condición administrativa y económica de la entidad a su cargo. “Nos hemos alejado de la corrupción que hemos vivido durante años de parte de personas que aprovecharon la vulnerabilidad de las personas con sordera. Además, contamos con la ayuda de unos abogados deportivos que nos dan una mano para fortalecer estructuralmente la Liga, al igual que el apoyo del IDRD, que nos supervisa y vigila las buenas o malas acciones dentro de la institución”, puntualiza Zapata.