
El día que Marcos* entregó su escudo, un carnaval de emociones embargaba su cabeza, llevaba más de seis meses protestando en las calles, entre tanquetas, piedras, policías y molotovs; pasando noches en vela, “aguantando frío, durmiendo en carpas, en la calle o donde caía. Por seguridad muchas veces no podíamos llegar a nuestras casas”, cuenta el joven bogotano.
En esa oportunidad, en la plazoleta de la Iglesia del 20 de Julio, estaba poniendo fin a una forma de lucha, ya que “nos habíamos comprometidos a dejar la violencia para apostarle a dialogar, a participar entre todos en la construcción de una nueva ciudad. Estábamos dejando la capucha para arriesgarnos a una apuesta que no sabíamos cómo iba a salir”.
“Es que nosotros no nos hemos rendido, simplemente cambiamos de escenario y herramientas, desde ese día estamos en los barrios hablando con la gente, con los jóvenes, con los adultos mayores; con todo el mundo, para explicarles lo que creemos que está mal en este país y qué es lo que debemos hacer como sociedad para que eso cambie”, explica Marcos.
El 2 de diciembre de 2021, la Primera Línea Suroriente (ubicada en San Cristóbal) anunció un cese de confrontaciones con la Fuerza Pública y el comienzo de una nueva modalidad de protesta social en esa localidad “con la que básicamente dejamos de darnos duro con el ESMAD y de alterar la seguridad para construir proceso de diálogo con las autoridades, las entidades y la misma comunidad”.
“Esta decisión no cayó bien dentro de algunos miembros de otras Primeras Líneas, pero el tiempo nos ha dado la razón y gracias a ese paso que dimos, hoy en día más jóvenes tienen espacios de participación en sus barrios, otros pudieron estudiar, se logró un apoyo para la madre soltera, el vendedor ambulante o el ‘pelao’ que no tenía cómo estudiar; todos ellos pasaron de las vías de hecho a lo que nosotros llamamos como ‘la construcción de gobierno’”, relata este joven.
Actualmente más de 50 jóvenes de diferentes Primeras Líneas los que se han acogido a programas del Distrito como ‘Reto a la U’, ‘Parceros’ o se han convertido en gestores locales y desde esos escenarios ayudan a sus comunidades, en las que incluso han logrado espacios políticos por medio de las elecciones.
“Hace poco uno de nuestros compañeros de la Primera Línea Suroriente quedó dentro del Consejo de Juventudes de esta localidad y también subieron otros jóvenes que, aunque no son directamente de la PL, salieron de la lucha y hoy le apuestan a cambiar esto desde adentro. Nos convertimos en lo que queríamos, la voz de los que ya no pueden hablar porque no están”, dijo Marcos.
Para este joven “ha valido la pena” el paso que dieron para dejar las vías de hecho, “nosotros seguimos en la protesta, seguimos acudiendo a llamados del Paro Nacional, el punto es que ya no llegamos con violencia; lo hacemos con arte, cultura, con espacios de diálogo y ollas comunitarias con los que estamos seguros de lograr un cambio, solo que va a tomar tiempo”.